Aún me considero un estudiante dentro del juego, pero ya quedo atrás esa sensación intimidante de mis primeros encuentros con estos pútridos sonidos, y siempre me encuentro dispuesto a escuchar nuevo material para extender mi compresión de lo que ofrecen estas bandas. Esta constante búsqueda en los rincones más ocultos me llevó a toparme con el trabajo de los estadounidenses HEXROT, cuyo disco debut ha generado un inmenso interés por su presentación mezclada de death metal progresivo con avant-garde. Y puedo comprender perfectamente la razón.
El dúo, conformado por Melmoth (batería y vocales) y Arkain (guitarras, bajo y vocales), se alimenta directamente de ese sonido mucho más noventero, que recuerda a los mejores momentos de bandas como Immolation, Incantation y hasta algunos tintes de Gorguts, pero también se expande por sonidos más actuales o experimentales como Imperial Triumphant o Deathspell Omega, con pinceladas de sonidos cósmicos que viajan por lo psicodélico —que tan de moda se encuentran hoy por hoy—. Eso es lo que encontramos en Formless Ruin of Oblivion, en cuyas 7 canciones de 35 minutos de duración nos sumergimos en una cruda pesadilla convertida en álbum.
El elepé puede ser dividido sin problema en dos partes: los primeros seis cortes —What Lies Veiled, Heavenward, Consecrating Luminous Conflagration, Ghostly Retrograde I, Clandestine Haunt y Ghostly Retrograde II—, que se absorben el uno con el otro en una masa de maldad que se desplazan por un death metal que se alimenta del mejor avant-garde progresivo en una mezcla agresiva que explota entre un riff y otro, entre un tempo veloz hasta apretar el freno para arrastrarse de forma virulenta, con vocales que varían entre los gritos de odio más claros —clara influencia del screamo del que son fanáticos los miembros— hasta guturales emanados desde el mismo averno; luego llegamos a lo que podemos considerar el destino final en Formless Ruin of Oblivion, una completa locura compositiva que evidencia el lado más creativo del conjunto, en una sonido completo que demuestra las influencias del jazz o math rock de Yes o Rush1, pero que se viste con un manto de perfeccionismo caótico. Es uno de esos experimentos que se puede sentir manufacturados con precisión quirúrgica para encajar cada elemento en su respectivo lugar para obtener de resultado una nebulosa de distorsión aguda que no le permite descanso a los sentidos hasta que se concluye. El trabajo se apoya con una carátula que utiliza el fragmento más volátil de 'El jardín de las delicias' de Hieronymus Bosch, el ingrediente perfecto para indicar que lo que vamos a encontrar aquí es la más oscura locura.
HEXROT consigue crear una obra que es tan condensada como potente, la que encuentra su mayor fortaleza en la unidad que forma la placa como un todo. Esto demuestra que fue trabajado minuciosamente para plasmar de la mejor manera posible lo que el par estadounidense tenía en mente para esta función macabra, y que logra atraparte desde el primer segundo en una desquiciada espiral de emociones que te consume hasta escupirte en el abismo más oscuro del death metal técnico, y esa es una experiencia que nunca sobra en el metal. Es innegable señalar que es una actuación que puede ahuyentar tanto por su densidad o experimentación, y que hasta a los oídos más expertos pueda costarles acostumbrarse en las primeras escuchas, pero, desde mi punto de vista, esa misma exigencia es la que le otorga valor como un esfuerzo novedosamente estimulante que recomiendo darle, por lo menos, una oportunidad. Háganse un favor, escúchenlo con audífonos de calidad para dejarse devorar por su oscuridad. Absolutamente recomendado.
Setlist:
Total: 35:21
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