Iron Kobra es una banda alemana de heavy metal que, desde 2008, se ha encargado de traer de regreso la faceta más aguerrida del género. Aquella que bebe directamente de las bases de la N.W.O.B.H.M. —con referentes como los primeros Iron Maiden, Angel Witch, Virtue o Dark Star—, pero que también incorpora la adrenalina propia de la escuela sueca y alemana. En su tercera entrega, Eternal Dagger mantiene esa misma línea, aunque respaldada por una producción considerablemente superior a la de sus antecesores e, incluso, con una propuesta que se atreve a pisar el acelerador un poco más a fondo.
Aquí no encontraremos ningún intento por reinventar la rueda. Más bien, nos encontramos con un grupo que se alimenta de las raíces que los grandes dejaron para las futuras generaciones de músicos. Esto tampoco es algo nuevo: hace años que numerosos conjuntos buscan reivindicar el sonido clásico del heavy metal —muchos de ellos agrupados bajo la etiqueta de la N.W.O.T.H.M.— como respuesta a la enorme diversificación que ha experimentado el género en las últimas décadas. Son guerreros empeñados en mantener vivo aquello que realmente define al heavy metal: poder, riffs que sueltan brasas por todas partes y una actitud alimentada por la más pura convicción. Eso es, precisamente, Iron Kobra.
Ya sea con composiciones demoledoras como Trembling Dungeons, Unchained & Untamed o Treacherous Tyrant—cuyo coro me recordó a Take This Torch de Razor—, o con aquellas que evocan un sonido más marcadamente ochentero, como Shibuya Nights, Eternal Dagger o Mountains of Madness, el cuarteto conformado por Matze, Ela, Björn y Steffen deja claro que su misión es reivindicar la esencia del heavy metal más tradicional. La voz de Ela no busca ser lírica ni virtuosa; por el contrario, funciona como un golpe de energía que potencia las incesantes guitarras que comparte con Steffen, ambos dueños de un dominio absoluto del riff clásico. Incluso en las canciones más veloces aparecen esos punteos que remiten de inmediato a los primeros trabajos de Iron Maiden o Tygers of Pan Tang, sostenidos por un juego de riffs que parece rescatado de algún viejo casete perdido de una banda desconocida inspirada por los grandes. Esa fidelidad al pasado no se limita a lo musical: las letras, centradas en la fantasía, la cultura japonesa, las rebeliones contra imperios tiránicos y la lealtad a uno mismo frente a la tentación, poseen ese inconfundible sabor tradicional que tanto disfrutan los fanáticos.
Todo esto representa un gran acierto para quienes disfrutan de este tipo de propuestas. Sin embargo, su mayor fortaleza también termina convirtiéndose en su principal debilidad. Resulta difícil, si no imposible, encontrar algún atisbo de verdadera originalidad a lo largo de los treinta y cinco minutos que dura este elepé. Es un disco que apuesta todas sus cartas a conquistar a quienes jamás se cansan de escuchar una fórmula que aman o que extrañan en las bandas con mayor trayectoria. Es una espada de mandoble que Iron Kobra sabe blandir con destreza, aunque también corre el riesgo de convertir a Eternal Dagger en un lanzamiento más dentro de un revival cada vez más concurrido. Todo dependerá del oído del receptor.
Como mencioné anteriormente, la producción —a manos de Stefan Castevet— de también ayuda a que este trabajo destaque dentro de un mercado tan amplio como el del revival del heavy metal, aunque no está exenta de detalles mejorables. Por momentos, la voz de Ela queda demasiado escondida detrás del efecto de reverberación elegido para la mezcla. Si bien esta decisión busca emular la suciedad característica de muchas grabaciones clásicas, en ocasiones termina dificultando la comprensión de las letras. Es un aspecto que espero ver más pulido en futuros lanzamientos. Algo similar ocurre con el bajo de Matze, cuyas excelentes líneas cargan buena parte del peso melódico de las canciones, pero que a ratos quedan ocultas tras las incansables guitarras, siempre encendidas y sin conceder un solo respiro.
El homenaje se completa con la magnífica portada realizada por Mario López, quien consigue transformar una composición que, sobre el papel, podría parecer ridícula —una guerrera espacial sobre un tigre en la cima de una montaña, lista para rebelarse contra un poderoso imperio galáctico— en una ilustración genuinamente épica gracias a un extraordinario trabajo de dibujo y color. Es otro guiño más a esa estética clásica que tanto caracteriza al heavy metal.
El resultado, en definitiva, es más que satisfactorio. Dudo mucho que el objetivo de Iron Kobra, después de once años de pausa, sea revolucionar el género. Lo que los germanos buscan es recordarnos por qué el heavy metal sigue siendo una de las músicas más poderosas que existen. Y con Eternal Dagger lo consiguen sin pretensiones ni adornos innecesarios: únicamente a través de un sólido trabajo de enérgico metal.
Total: 35:16
◆ Links recomendados ◆


No comments:
Post a Comment