Existen muchas agrupaciones que tienen un historial enorme a sus espaldas, pero que de todas maneras entran en la categoría de underground por nunca haber alcanzado el arrastre de los más grandes del género. Ya sea por no contar con un apoyo discográfico más potente, por no conseguir revolucionar con su sonido o simplemente por provenir de un país donde el metal podría considerarse un nicho dentro de otro nicho. Killer es una de aquellas bandas que encaja, en mayor o menor medida, en cada una de esas descripciones. Los belgas tienen una carrera construida a través de vaivenes, tanto en calidad como en reconocimiento. Muchos fanáticos del heavy metal más puro no son ajenos al sonido clásico que la banda ha conseguido plasmar en buena parte de sus registros, pero lo cierto es que, incluso en sus mejores esfuerzos, podría considerarse una extensión de otras agrupaciones más famosas o influyentes dentro del estilo. A esto se suman las largas pausas que se han tomado a lo largo de los años —cuestión, lamentablemente, muy habitual en bandas de este tipo—, que también han terminado siendo un freno para conseguir que sean tomadas realmente en cuenta.
Esto no es necesariamente algo negativo. Placas como Wall of Sound, Ready for Hell o Fatal Attraction no necesitaron reinventar la rueda para alcanzar un buen nivel. Además, su último trabajo fue recibido con respeto entre los metaleros más exigentes, dejando un camino expectante para lo que sería The Grand Finale, el elepé que revisamos en esta ocasión. El resultado se siente como una verdadera carta de amor al heavy metal más macizo, con claras influencias de bandas como Saxon, Accept, Judas Priest y, sobre todo, Motörhead, a quienes está dedicado el álbum. La cuestión es determinar si estamos frente a un esfuerzo honorífico o, más bien, ante la repetición de una fórmula que nunca pasa de moda, pero que tampoco parece tener demasiado nuevo que ofrecer. La respuesta, curiosamente, se encuentra justo en el medio.
Las guitarras y voces de Paul "Shorty" Van Camp, único miembro original presente, se acompañan de Jake en el bajo y las voces, junto al baterista Vanne, quienes ya presentan su tercer disco como formación. Es pertinente señalar este detalle, puesto que, independiente de la calidad final de las piezas musicales, los tres demuestran una conexión importante a lo largo del álbum. Cada uno domina con soltura el instrumento que le corresponde, mientras que, al mismo tiempo, funcionan muy bien como equipo. Se puede sentir en cada estribillo, coro o redoble de percusiones que existe un trabajo profundamente imbricado en la composición, lo que ayuda a que el disco resulte muy sencillo de escuchar de principio a fin. En ningún momento se siente pesado ni parece que alguna canción esté de más; por el contrario, se pueden palpar las ganas de estos músicos por construir juntos esta placa.
Este empeño se transforma en una oleada de orgulloso metal clásico que nos hace viajar por las mejores épocas del estilo, pero con un sonido que se siente actual sin necesidad de pasar por la máquina de la sobreproducción. Loaded Gun, Hard Day Coming, The Grand Finale y Don't Get Me Wrong poseen ese sabor filoso a lo Saxon, moviéndose perfectamente entre el heavy metal y el hard rock, con voces que muchas veces adquieren el protagonismo necesario para levantar el poderoso sonido de las guitarras, como si todos los instrumentos funcionaran al mismo tiempo como un coro que estalla frente al oyente. Welcome in the Real World, The Fire Still Burns e In the Eye of the Storm toman prestado lo mejor de Accept para fabricar unas rolas picantes que emanan esa apariencia más europea del género, con solos de guitarra capaces de hacerte estallar los sentidos con su punzante golpe. Me atrevería incluso a decir que intentan imitar ese registro más grave que Udo consigue en los pasajes más melódicos de los alemanes. Por su parte, Gone Too Soon es una magnífica glorificación del más clásico N.W.O.B.H.M., con varios momentos que me recordaron a lo más melódico de bandas como Samson o Diamond Head. Finalmente, Roll the Dice y What You See Is What You Get —estas últimas con la participación de Lloyd “Lemmy”, miembro de la banda tributo Motorheadz— son ese puñetazo de rock'n'roll sin anestesia que se encarga de cerrar el álbum con la energía todavía en lo alto. Incluso las letras nos devuelven a aquellos tiempos en que no había nada más importante que mantener las convicciones en alto, con una pincelada algo greñuda que, no podemos negarlo, también forma parte de su apariencia.
Ahora, después de haberle lanzado solamente alabanzas a este registro, también es necesario remarcar un punto: lo que en una banda como Killer puede considerarse un trabajo que celebra al metal y demuestra que una agrupación con semejante trayectoria todavía se encuentra en un punto alto de su carrera, en otra podría sentirse como un ejercicio más bien plano, sin mucho que ofrecer aparte del calco de aquellos grupos que la influenciaron. Es cierto que los belgas poseen una reputación que se han ganado con los años y que les permite darse este tipo de lujos que se ven bien ante los ojos de los fanáticos, pero eso no quita que, en su núcleo, se trate de un elepé construido a partir de una fórmula que ya hemos visto repetida en numerosas ocasiones. Mi intención no es que esto sea visto como una crítica desconsiderada, pero sí creo que estamos ante una de esas ocasiones en que vale la pena preguntarse si lo que el oyente busca es encontrar nuevas formas de presentar el metal o simplemente disfrutar de aquello que ya conoce demasiado bien.
La decisión de esto último recae en cada uno, pero, a fin de cuentas, The Grand Finale es un disco que presenta una buena ejecución en todos sus ámbitos. Una producción equilibrada que consigue un aplastante sonido tradicional, una portada estupenda a cargo de Mario López —este hombre no se cansa de aparecer en este blog una y otra vez— y un sentimiento de grandilocuencia terrenal que siempre ha formado parte del núcleo del estilo. Y es que regresar a nuestras raíces siempre será una buena forma de recordar todo aquello que amamos del poderoso heavy metal.
Total: 38:43
Espadas: 7/10 🗡️
Destacadas: Gone Too Soon, Welcome In The Real World y What You See Is What You Get
Lanzamiento: 11 de septiembre, 2026
País: Bélgica
Sello: High Roller Records
Redes Sociales: Homepage | Facebook | MetallumMetallum
Formato de la reseña: Streaming (TIDAL)
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