El revival del death metal de los últimos años se ha convertido en una verdadera ceremonia dedicada a rendir culto al sonido clásico que dominó entre finales de los ochenta y mediados de los noventa, con DEGRAVED como uno de los ejemplos más claros de esta corriente. Los estadounidenses, radicados en Seattle, han participado activamente de la escena desde finales de 2020, publicando diversas demos y un EP titulado Lightless Domain, material que ya evidenciaba un potencial considerable, además de un respeto absoluto por todo aquello que puede entenderse como old-school.
Para poder destacar dentro de este océano de nuevas bandas, es necesario hacer algo distinto… o sonar como si se hubiera viajado directamente desde los noventa. Spectral Realm of Ruin parece conseguir un poco de ambas aproximaciones, apoyándose además en una producción que suena como la improbable unión entre la mente maestra de Scott Burns y el talento putrefacto de Buster Odeholm. Un trabajo interesante que merece toda la atención que pueda recibir.
Para poder destacar dentro de este océano de nuevas bandas, es necesario hacer algo distinto… o sonar como si se hubiera viajado directamente desde los noventa. Spectral Realm of Ruin parece conseguir un poco de ambas aproximaciones, apoyándose, además, en una producción que suena como la improbable unión entre la mente maestra de Scott Burns y el talento putrefacto de Buster Odeholm. Un trabajo interesante que merece toda la atención que pueda recibir.
Al terminar Spectral Realm of Ruin, lo primero que sentí fue como si hubiera tomado una cinta de cassette de mi colección, de esas ochenteras que recopilaban un tema de cada banda para promocionarlas. Por ejemplo, Pariah of Death & Darkness y Sulfuric Embalming me devuelven a lo más clásico de la era Chris Barnes de Cannibal Corpse; Inept Descent parece sacado de alguno de los primeros lanzamientos de Cianide; Stalker of the Herd mantiene esa atmósfera más doom, pero reforzada con una brutalidad que evoca al clásico Incantation; Unseen se roba toda la atención con esos riffs podridos en la más pura vena de Autopsy; March of the Undead suena como el hijo bastardo de Sorrow con —nuevamente— Cannibal Corpse; y el cierre con Vacuous State me recordó a la crudeza despiadada de Baphomet. La estética arraigada a la vieja escuela no se queda solo en la parte musical, ya que la espectral portada de Hidris me trajo de inmediato a la memoria esas espeluznantes piezas de los primeros discos de Immolation o Incantation.
NE —guitarras, bajo y voces— y LP —batería— no hacen más que evidenciar que son unos maníacos del death metal, estudiosos, obsesivos y devotos del género. Por lo mismo, este trabajo se convierte en su homenaje a lo fétido, pantanoso, podrido y profano. ¿Es esto suficiente para generar un temblor dentro del estilo? No, para nada. Y esto abre un debate que fácilmente podría convertirse en una editorial aparte respecto a lo novedoso y la influencia en el metal. Es sabido que crear algo absolutamente nuevo es casi imposible, que casi todo lo que escuchamos es una variación de otra variación —desde mi punto de vista, es tocar Black Sabbath con alguna pequeña distinción—, pero también es importante que eso no sacrifique las ganas de las bandas de inyectar algo propio en sus creaciones.
Es cierto que esfuerzos como el de DEGRAVED logran satisfacer a los fanáticos que gustan de lo clásico —y me incluyo dentro de ese grupo—, más aún tratándose de su primer larga duración. Pero espero que, a futuro, los estadounidenses se atrevan a ir un paso más allá. Nadie dice que sea fácil, ni tampoco se trata de menospreciar este lanzamiento, que brilla muy bien por lo que claramente intenta hacer. Pero también hay que atreverse, porque esa luz no es propia, sino la que nace a partir de sus influencias, por eso es importante que a futuro puedan encontrar como su estilo propio pueda destacar, sin necesidad de alejarse del sonido que tanto aman ni de reinventar la rueda.
En resumidas palabras, este es un disco que se siente tan completo como divertido, seguramente muy disfrutable para cualquier seguidor del death metal en su faceta más corrupta y visceral. Incluso puede funcionar como una excelente puerta de entrada para quienes quieran introducirse en los sonidos más extremos que el metal tiene para ofrecer. Eso sí, no innova demasiado en su propuesta. Pero no importa, puesto que Spectral Realm of Ruin demuestra la fuerza suficiente en treinta y cinco minutos para considerar a los de Seattle como una banda a seguir en el futuro, con todo el camino abierto para seguir creciendo. Para tener muy en cuenta.
Total: 35:31
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